¿Mis deudas? ¿Las de mi cónyuge? ¿O las de ambos?

Autor: Trino Guzmán Méndez.

Tiempo de lectura: 6 minutos.

Casarse no es solo una decisión emocional, también es una decisión financiera. Para muchas parejas migrantes, el matrimonio llega en medio de procesos de adaptación, reconstrucción económica, deudas previas y/o sueños compartidos.

Y entonces aparece la gran pregunta (que casi nadie quiere hacer en voz alta): “¿Las deudas son mías, tuyas… o nuestras?” Hablar de esto no es falta de amor, es madurez financiera.

En el Método MIGRANTE creemos que la claridad precede a la tranquilidad. Por eso, hoy vamos a ordenar este tema sin juicios, sin miedo y con una mirada práctica.

Antes de casarse: ¿de quién son las deudas?

Desde un punto de vista legal (que puede variar según el país), hay una regla general bastante común: Antes del matrimonio, cada deuda pertenece a quien la contrajo. Ejemplos:

  • Tu tarjeta de crédito → tu responsabilidad

  • El crédito universitario de tu pareja → su responsabilidad

Aunque estén comprometidos o vivan juntos, legalmente la deuda sigue siendo individual. Pero ojo, esto es solo la parte legal. La parte emocional y práctica es otra historia, y ahí empiezan los problemas si no se conversa a tiempo.

El punto crítico: codeudores y cuentas conjuntas

Aquí es donde muchas parejas se meten en problemas sin darse cuenta. Si tú o tu cónyuge firman como codeudores, abren cuentas conjuntas ocomparten créditos o tarjetas, la deuda pasa a ser responsabilidad de ambos, aunque uno no haya recibido el beneficio directo. Esto no aplica solo al matrimonio, también sucede si ayudas a un familiar, un amigo o un socio; firmar como codeudor es decirle al banco: “Si esta persona no paga, yo respondo” (y eso tiene consecuencias reales).

¿Qué cambia una vez que están casados?

Después del matrimonio, el panorama se vuelve más sensible. Dependiendo del país y del régimen legal las deudas pueden considerarse compartidas, los bienes pueden verse afectados y el historial crediticio puede mezclarse; especialmente si hay cuentas conjuntas, hay créditos firmados por ambos o uno es codeudor del otro. Por eso es tan importante entender antes de firmar, no después.

Riesgos reales de compartir deudas sin claridad

Cuando no hay conversación ni estrategia, aparecen consecuencias que muchas parejas no anticipan:

1. Daño al historial crediticio: Un atraso de tu pareja puede afectar tu reporte, aunque tú seas ordenado(a).

2. Riesgo legal: En algunos países, el impago puede llevar a demandas, embargos y/o restricciones financieras.

3. Conflictos en caso de separación: En un divorcio, las deudas no desaparecen.


Y muchas veces deben pagarse antes de repartir bienes, sin importar quién usó el dinero. Todo esto no es para generar miedo, es para generar conciencia.

Entonces… ¿significa que no debo ayudar a mi pareja?

¡No!

Y esto es muy importante aclararlo. Desde el punto de vista humano y emocional, ayudarse es natural. Te casaste con esa persona porque decidiste caminar juntos, pero ayudar no significa actuar a ciegas, asumir riesgos sin hablarlos o evitar conversaciones incómodas. Ayudar con claridad fortalece la relación; ayudar sin orden suele romperla.

La mirada del Método MIGRANTE: un solo equipo, un solo plan

Aquí entra uno de los principios más importantes del programa que he creado: En el matrimonio no hay “tu dinero” y “mi dinero”, hay un proyecto común. Dave Ramsey lo explica con mucha claridad: “El dinero es una de las principales causas de conflicto en pareja.
Si no están de acuerdo en esto, todo lo demás se resiente.”
No significa que ambos ganen igual, significa que ambos deciden juntos.

Cómo abordar las deudas en pareja (sin peleas)

Aquí algunas recomendaciones prácticas y realistas:

1. Transparencia total: Antes (o incluso después) de casarse enumeren todas las deudas, montos, tasas y plazos y sin esconder nada. La deuda escondida siempre sale y sale mal.

2. Definan una meta común: No es “tu deuda” o “mi deuda”. Es nuestra tranquilidad futura.

3. Eviten nuevas deudas conjuntas: Especialmente mientras están saliendo de las anteriores.

4. Un solo presupuesto familiar: Un plan claro reduce discusiones y elimina suposiciones.

Bloque de acción: qué hacer hoy mismo

Si estás en pareja o por casarte:

  • Hablen abiertamente de deudas (aunque incomode)

  • Revisen si hay cuentas conjuntas o codeudas

  • Aclaren expectativas y límites

  • Construyan una estrategia común

Eviten estos errores:

  • “Después vemos eso”

  • “No quiero generar conflicto”

  • “Eso es solo un tema legal”

  • “Cada uno ve lo suyo”

El silencio financiero nunca protege una relación. El dinero no rompe matrimonios, la falta de conversación sí. Saber de quién es la deuda no es para dividir, es para ordenar.

Cuando una pareja habla de dinero con honestidad:

  • baja la ansiedad

  • aumenta la confianza

  • se fortalece el proyecto de vida

Recuerda esto: No se trata de quién debe más, se trata de cómo construyen juntos un futuro sin cargas innecesarias.

¡Toma la iniciativa!
¡Conversa!
¡Aclara!

Tu relación y tu tranquilidad financiera lo valen.

¿Sientes confusión o tensión al hablar de deudas y dinero en pareja?

El desorden financiero no solo afecta a las cuentas, también impacta la tranquilidad del hogar.

El Método MIGRANTE acompaña a personas migrantes y parejas a ordenar sus finanzas, alinear objetivos y construir estabilidad sin conflictos innecesarios.

Escríbeme por WhatsApp y conversemos si este método puede ayudarte a traer claridad y paz financiera a tu relación.

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